miércoles, 13 de abril de 2016

Los logros de la Segunda República



Sobre la historia de la tricolor ya escribí en otro post. En este caso, quiero explicar con más de detalle qué significó la etapa republicana para este país y qué tipo de reformas llevó a cabo. La segunda república duró menos de una década, pero fue un tiempo convulso lleno de cambios valientes donde la izquierda intentó mejorar el país a marchas forzadas. Viéndolo en retrospectiva, casi parece que tuvieran una mentalidad suicida. ¿No se daban cuenta de que se estaban creando demasiados enemigos?

En mi opinión, la segunda república fue derrocada por la falta tacto que tuvo la izquierda con los fascistas, los monárquicos y la derecha republicana. No supo qué hacer con ellos y se dedicó única y exclusivamente a cambiar el país lo más rápido posible. Para comenzar, el nuevo gobierno tuvo que hacer frente a una serie de problemas que el Estado llevaba arrastrando desde hacía décadas. Entre ellos, están:

  • España era un país agrario atrasado con estructuras sociales arcaicas y con una producción industrial orientada hacia el interior, cosa que no favorecía la demanda.
  • La agricultura del cereal estaba subvencionada y solo se comerciaba con la periferia. 
  • El mercado exterior estaba limitado a las exportaciones agrarias y de minerales.
  • La oligarquía española estaba compuesta por seis grandes familias que actuaban de mutuo acuerdo con los propietarios agrícolas.
  • La iglesia tenía demasiado poder dentro de la sociedad, es decir, que 'iglesia' y 'estado' eran casi lo mismo. 
  • La inestabilidad política y la falta de confianza en la república provocaron fugas de capitales al extranjero.
  • El ejército seguía teniendo una mentalidad antigua y actuaba con autoritarismo.
  • El analfabetismo era superior al 33% y el presupuesto que se destinaba no llegaba ni al 8% del Presupuesto General de Estado.
  • La maquinaria estatal no se cambió, ni siquiera el ejército y la guardia civil, detalle que causó problemas de fidelidad a la república.
  • La crisis económica mundial agravó todos los problemas anteriores y favoreció la inestabilidad política.


El bienio transformador (1931-1933). La iglesia y la alta burguesía tiemblan (de rabia e indignación)

El doce de abril de 1931 se celebraron elecciones municipales y el triunfo de las candidaturas republicanas y de izquierdas llevaron a Alfonso XIII al exilio. La II República se proclamaría dos días después con Alcalá Zamora como presidente del gobierno provisional, al que le faltó el aire para cambiar un montón de cosas:
  • En el campo, obligaron a los patrones agrícolas a dar trabajo a los braceros locales.
  • Crearon jurados mixtos de trabajo rural, lo que posibilitó el aumento de sueldo a los agrícolas.
  • Se implantaron las ocho horas de trabajo diarias.
  • Prohibieron desahuciar a los pequeños propietarios.
  • Para combatir el elevado porcentaje de analfabetización, crearon 6.750 escuelas y dieron trabajo a 7.000 maestros, con más salario.
  • Se iniciaron misiones pedagógicas por los medios rurales para educar a la población sobre el cuidado del medio ambiente.
  • Se suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas, lo que provocó la ira de los católicos.
  • A los militares les dieron la opción de jurar fidelidad al nuevo régimen o de pasarse a la reserva con el sueldo íntegro.
  • Se anularon los ascensos por méritos de guerra.
¡Y todo eso lo hicieron con el gobierno provisional! ¡En apenas dos meses! En comparación, el cambio que promete Podemos casi parece conservador. Y ojo, me refiero tan solo a la aprobación de dichas reformas, no a la ejecución de las mismas. La construcción de casi 7.000 escuelas da para algo más de dos meses.

Con este panorama, cuando el 31 de junio se celebraron las elecciones constituyentes, el nuevo gobierno ya se había hecho suficientes enemigos. Ganaron los republicanos y los socialistas (PSOE, Radical-Socialistas, Acción Republicana, Partido Radical y Esquerre Republicana de Catalunya), mientras que la derecha quedaba en minoría. Como consecuencia de los resultados, Alcalá Zamora fue nombrado presidente de la República y Manuel Azaña presidente del gobierno.  

Una vez se aprobó la Constitución en diciembre de 1931, se reconocieron una serie de derechos, entre los que encontramos: 
  • El derecho al voto de la mujer 
  • La separación iglesia-estado, definiéndose así como un país sin religión oficial.
  • Las autonomías.
Manuel Azaña, perteneciente a Acción Republicana, consiguió ser presidente del gobierno gracias al apoyo de los socialistas y los nacionalistas gallegos y catalanes. No contento con las reformas que emprendió Zamora cuando encabezaba el gobierno provisional, quiso llevar a término un programa aún más ambicioso y aperturista. Sí, habéis leído bien, con la iglesia, la derecha, los fascistas, los monárquicos y una buena parte del ejército en contra quisieron echar más leña al fuego aprobando leyes que les atacaban directamente. ¿Estamos ante un ataque de valentía o de estupidez?

Del nuevo programa de izquierdas podemos destacar:
  • Reducir el número excesivo de oficiales facilitándoles la retirada o pasándoles a la reserva con buenas condiciones económicas.
  • Simplificación de la organización territorial militar y supresión de las jurisdicciones especiales.
  • Aprobación del divorcio y el matrimonio civil, lo que puso en pie de guerra a la iglesia
  • Poner en marcha la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas para limitar todavía más el poder de la iglesia.
  • Aprobar el estatut de autonomía de Cataluña, estableciendo así el 'govern de la Generalitat'.
  • Hacer desaparecer los latifundios, el absentismo y proporcionar tierra suficiente a los campesinos para crear una clase media agraria que realce el mercado interno. Para ello, expropiaron a los grandes propietarios mediante indemnizaciones.


El bienio negro (1933-1936). La izquierda pierde el poder

Alcalá Zamora y Manuel Azaña llevaron a cabo muchas medidas de forma brusca y sin intentar llegar a un acuerdo con la derecha republicana. Algunas de esas medidas atacaban directamente a las clases conservadoras y a los poderes económicos, lo que provocó que empezaran a mirar con ojitos a los monárquicos y fascistas. En un principio, no pretendían acabar con la república, sino hacer caer al gobierno de izquierdas para ponerse ellos al frente. El problema de esta estrategia es que no contaban con la disciplina y la capacidad organizativa de los fascistas. En el peor de los casos, ellos tenían un líder claro al que seguirían ciegamente hasta las últimas consecuencias, los republicanos no.

Durante el gobierno de derechas se anularon algunas de las medidas que impuso el bienio renovador. Como ejemplo de ello, tenemos el retroceso que supuso su nueva ley agraria aprobada en agosto de 1935, mediante la cual desaparecían todas las posibilidades que ofrecía la reforma de 1932. Esto elevó todavía más la tensión social y puso al nuevo gobierno contra las cuerdas, pero lo que les hizo caer fueron los escándalos de corrupción. Sí, la derecha de aquella época también tenía sus chanchullitos. Nada nuevo bajo el sol.


La izquierda recupera el poder (1936-1939). Llega la Guerra Civil

La izquierda se unió bajo el nombre 'Frente Popular' y ganó las elecciones de febrero de 1936. Su programa seguía la misma línea que el anterior. Querían una amnistía general, volver a la reforma agraria de 1932, que siguiera en vigor el estatuto de Cataluña, reforma de las leyes municipales, impulso de la primera y la segunda enseñanza, etc. 

Una vez Azaña formó el gobierno, volvió a aplicar todas las leyes que fueron derogadas durante el bienio negro. De nuevo, la tensión social alcanzó un nuevo pico, pero esta vez hubo violencia y sangre. Ambos bandos no dudaron en enfrentarse sin remilgos y el caos comenzó a apoderarse del país. A partir de aquí, la izquierda comienza a dividirse según regiones para defender sus intereses más directos. Otro error fatal. 

En cuanto a la derecha, basta con decir que terminó desunida y enfrentada sin posibilidad de que llegasen a un acuerdo común con el bloque de izquierdas, detalle que aprovecharon los golpistas a su favor. Mientras que los republicanos estaban completamente desorganizados y mal repartidos a lo largo de todo el país, los fascistas eran todos uno y fueron ganando terreno como una apisonadora. Empezaron por Marruecos, seguirían por el sur de la península y, tras resistírsele Madrid, fueron a conquistar el norte. Al final, el gobierno republicano no tuvo más opción que rendirse. Estaban rodeados.


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