martes, 31 de diciembre de 2013

Resumen del año 2013

- Derogan la "Doctrina Parot" y salen decenas de delincuentes a la calle.

- La fiscalía se empeña en no imputar a cierta familiar de la Casa Real pese a que, de normal, suele imputarse por muchísimo menos.

- Sigue permitiéndose que se desahucie en pleno invierno. No como en Francia, que está prohibido hacer tal barbaridad.

- Se prohíbe el aborto quitando a la mujer un derecho fundamental.

- Se aprueba la reforma educativa de Wert pese a los nulos apoyos de la oposición.

- Se aprueba la represiva ley de "protección de la seguridad ciudadana".

- El gobierno se gasta medio millón de euros en un camión que expulsa chorros de agua contra los manifestantes. ¿Para eso sí hay dinero?.

- Sigue permitiéndose que, tras el embargo de una casa, la deuda que tenía el expropietario con el banco no se elimine.

- Pese a los brotes verdes que ve el gobierno, el paro sigue aumentando.


- Se estima que, si todo sigue como este año y los anteriores, en 2050 la pensión media será de 500 euros. 


¿Qué hacemos mientras los ciudadanos?. Ver el fútbol, aplaudiendo como unos idiotas, mientras algunos de esos jugadores evaden impuestos metiendo su fortuna en paraísos fiscales.


¡Muy bien señores!; ¡esto va viento en popa!.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Obsolescencia programada


Estoy seguro que a más de uno esa vieja máquina de escribir le despertará viejos recuerdos. Pertenecía a una época distinta donde la obsolescencia programada todavía no se encontraba tan arraigada en el mundo mercantil como ahora. Era una época en la que electrodomésticos tan comunes como la lavadora o la nevera tenían una vida media de 25 o 30 años en lugar de los ridículos 10 años que puede seguir funcionando la “nueva tecnología”. Obviamente, todos sabemos que una buena parte de estos electrodomésticos se estropean antes de llegar a esa doble cifra, lo que nos deja con una pésima inversión.

La obsolescencia programada comenzó a utilizarse entre los años 1920 y 1930, cuando la producción en masa, junto con el auge de la industrialización, obligó a las empresas a plantearse un nuevo modelo de negocio. Ya no les salía rentable vender productos duraderos porque ello supondría perder beneficios, de modo que se llegó a una conclusión: si a ese mismo precio de venta nos ahorramos costes y producimos el producto con materiales de peor calidad lograremos lucrarnos más y, por si fuera poco, obligaremos a los clientes a volver con mayor frecuencia al estropearse antes lo comprado. Un pelotazo en toda regla vamos.

Esta idea se aplicó religiosamente en todos los ámbitos de la industria y el comercio como si de una nueva ley se tratase, y desde entonces ha ido evolucionando hasta hoy. Ahora no se produce para satisfacer tanto a corto como a largo plazo al consumidor, sino para gastarte un dinero extraordinariamente elevado en un producto que, con toda probabilidad, vas a desechar dentro de 2, 3 o 5 años. Un claro ejemplo de ello son los portátiles y los móviles, cuyo ciclo de vida útil se basa en la nueva tecnología que va saliendo y las pobres e inútiles baterías que siempre te encasquetan.

Luego, sin necesidad de buscar mucho, tenemos casos extraordinarios como la bombilla de un cuartel de bomberos de California, que lleva encendida 123 años (y no es la única de su especie). Ésta empezó a funcionar en 1890 y ya ha entrado en el libro Guines de los Récords como la que más tiempo se ha mantenido en activo. Sin embargo, la explicación de este “fenómeno” es menos misteriosa de que lo que muchos quieren hacernos creer, ya que su secreto se encuentra en el propio filamento de la bombilla, que es más grueso de lo común. Eso, y no casualidades milagrosas, es la razón de que siga encendida después de tanto tiempo. En la actualidad, las bombillas incandescentes tienen una vida útil de 1.000 horas y las de bajo consumo de 8.000, una cantidad irrisoria en comparación.

Si seguimos buscando un poco más sobre casos que evidencien el uso de esta "técnica" de ventas, nos toparemos con que, en 2005, una mujer denunció a HP porque los cartuchos de sus impresoras dejaban de funcionar pasado un tiempo, aunque todavía no se hubiera agotado la tinta. Al parecer, los cartuchos no solo iban equipados con un chip inteligente que avisaba al usuario sobre el agotamiento de la tinta, sino que, además, los volvía inservibles en una fecha determinada aunque no se hayan usado aún. Esto quiere decir que los susodichos cartuchos tenían fecha de caducidad, aunque lo más curioso de todo es que HP no ha escondido nunca esta práctica.

La compañía informática informaba en una página web de que sus cartuchos tenían un tiempo de vida útil limitado, aunque no especificaban cuál era exactamente ese período. Argumentaban que dicha tinta puede perder agua y que eso daña las cabezas de impresión, pero aquí la cuestión es que el consumidor no fue informado de la fecha de caducidad, y por esa razón la denunciante buscaba una compensación económica por daños. La verdad es que desconozco como debió acabar el asunto.

Por otra parte, las impresoras tampoco se salvan de la obsolescencia, ya que éstas también tienen, en muchas ocasiones, un chip implantado que cuenta las impresiones. Pasadas “x” impresiones la máquina deja automáticamente de funcionar, y si se quiere arreglar la tienes que mandar a la compañía, que te hace un presupuesto por el mismo dinero que te cuesta una de gama baja (más a parte lo que cueste de reparar). Lógicamente, la gente prefiere adquirir una impresora nueva y dejarse de historias, pero por la red ya circulan maneras de resetear el dichoso chip para que la impresora vuelva a funcionar, así que si se os estropea pensáoslo bien antes de tirarla.

Como caso personal, mi abuela se compró hace aproximadamente 35 años una televisión a color. No era de las primeras que salían y tampoco de las mejores. Había que almorzar bien para poder levantarla debido a sus enormes dimensiones y, lo más curioso de todo, sigue funcionando hoy en día. El color ya no es el mismo, como es lógico, pero después de más de tres décadas no se ha estropeado una sola vez. ¿Increíble no?.

También recuerdo que cuando era pequeño teníamos en la casa de campo una pequeña televisión en blanco y negro. Era de color blanco y la pantalla sobresalía del armazón de plástico con una forma abombada bastante curiosa, pero desgraciadamente acabó estropeándose. Eso sí, después de más de cuatro décadas funcionando sin dar ningún tipo de problema.


Supongo que muchos de los que lean este post tendrán multitud de ejemplos personales, ejemplos de como los aparatos viejos que poseían les han terminado rindiendo más que los nuevos. Es el consumismo feroz, hijo del capitalismo en el que vivimos, que en lugar de pensar en las toneladas de basura que genera ese modo de vender se preocupa sólo por los beneficios instantáneos mirando su entorno desde una perspectiva a corto plazo. No se piensa lo que va a ser de este planeta dentro de 50 o 100 años, cuando los productos durarán cada vez menos y serán más caros. Al final, nos ahogaremos en nuestra propia porquería.

jueves, 26 de diciembre de 2013

La hipocresía de los Premios Nobel de la Paz

Los premios novel de la paz siempre han sido objeto de debate desde sus primeras entregas a principios del siglo XX. Son premios que se otorgan a la persona que haya trabajado más o mejor a favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. En apariencia, esta fraseología puede sonar muy hermosa e idílica, casi colocando el título de santo a quien lo recibe, pero por desgracia el cinismo y la hipocresía que reina en estos “concursos” es, en muchas ocasiones, de proporciones bíblicas.

Uno de los beneficios que recibe el afortunado es llevarse 1.000.000 de euros como premio. ¿Perdona?, ¿embolsarse dinero por hacer la paz?, ¿desde cuando se premia algo que debería darse por sentado en todo país democrático?. Si realmente esa gente que los recibe fuera consecuente con sus actos darían ese dinero a beneficencia o lo invertirían en montar escuelas u hospitales en países o lugares que lo necesitasen. Pero no, mejor reformamos la casa, nos compramos ese lujoso coche que tanto queríamos y, ya de paso, nos permitimos unas vacaciones en el hotel más caro para vivir a cuerpo de rey. En fin, la lógica ombligista de siempre.

Algo que, sin duda, llama mucho la atención es que Mahatma Gandhi, calificado por muchos como el mayor pacifista del siglo XX, no recibiese jamás el susodicho premio pese a que fue nominado en 5 ocasiones. Sin embargo, sí tuvieron esa suerte ciertos políticos de dudosa moralidad y cuya contribución a la paz fue la misma que lo que contribuyó el Vaticano enseñando a leer a la “plebe” en plena edad media.     

Como casos ejemplificantes del negocio e intereses que hay detrás esto, podemos poner a Henry A. Kissinger, que lo recibió en 1973 como premio tras retirar las tropas americanas de Vietnam. En una guerra en la que usaron armas químicas y cometieron verdaderas atrocidades que van más allá de toda imaginación decente. Resulta de lo más curioso como, tras el pasar de los años, es EEUU quien va de santurrón riñendo, como un padre hace con un niño pequeño, a Siria por poseer arsenal químico y usarlo en contra de su población. ¿Es que a caso no tienen memoria?.

Este personaje también apoyó muy activamente la dictadura que se dio tanto en Argentina como en Indonesia. En el último, Kissinger le llegó a decir a Suharto, máximo responsable del golpe, lo siguiente: “Es importante que lo que se haya que hacer se imponga rápidamente”. El desenlace fue más de 500.000 militares muertos y 1.000.000 de personas que fueron torturadas en centros y campos de reclusión. Y la lista de “contribuciones a la paz” sigue y sigue.

Otro caso es el de Menachem Bejín, que también se bañó con este premio en 1978. Fue miembro de la organización terrorista sionista Irgún, caracterizada por su extrema violencia. También fue, a su vez, el máximo responsable del atentado terrorista que se dio en 1946 contra el Hotel David en Jerusalén. En la masacre murieron varios centenares de personas, entre ellos 17 judíos.

Años después, exactamente en 1948, ordenó el asalto a la aldea campesina  de Deir Yassin. Un grupo de terroristas entraron en una aldea completamente indefensa  y asesinaron a sangre fría a más de 120 campesinos árabes.

Finalmente, pasamos al premiado más reciente: Barack Obama. En 2009, el actual presidente de los Estados Unidos tuvo el “honor” de ser seleccionado por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la colaboración entre los pueblos. Algo de lo más paradójico si tenemos en cuenta que siguió con la guerra en Afganistán iniciada por Bush en 2001 y, contrariamente de lo que prometió antes de ser presidente, Guantánamo sigue a pleno funcionamiento. Además de lo que está pasando en Siria.     

domingo, 22 de diciembre de 2013

La dictadura de las eléctricas y el veto a las renovables

Las energías renovables han permitido a muchos la posibilidad de reducir costes en la factura de la luz. Métodos aparentemente tan sencillos como recoger la luz del sol o aprovechar el viento para convertir la energía generada en electricidad son procedimientos que, tras una inversión inicial, se traducen en un ahorro asegurado. Sin embargo, también es cierto que se debe tener cabeza a la hora de cómo usar esta energía, ya que si se gestiona mal puede llegar a ser un agujero económico sin fondo. 

A pesar de todo, para aquellos que han sabido sabido utilizar las energías renovables el resultado ha sido positivo e incluso instructivo. Es una forma de autoconsumir energía sin depender directamente de las dictatoriales eléctricas, que progresivamente van aumentando el precio de la luz llegando a tener unos beneficios escandalosamente altos. No les importa que a miles de familias se les corte el suministro eléctrico o que varios ancianos mueran literalmente de frío al no poder permitirse encender la calefacción. Esto último es real y está pasando mientras lees estas líneas. ¿De verdad puede un gobierno decir que España se recupera mientras personas de la tercera edad mueren en sus casas de hipotermia?. El sólo hecho de que no dejen de ver brotes verdes demuestra una vez más lo desapegados que se encuentran de la ciudadanía. Pero claro, aquí lo que importa es que este tipo de noticias no trasciendan demasiado, no vaya a ser que demos una mala imagen ante el resto de Europa. Es más importante ver como cae la bolsa.

Todo esto es consecuencia del capitalismo en el que vivimos. Ese capitalismo que pone por delante el dinero a las vidas humanas y que todavía tienen la cara de querer venderlo como ejemplo del progreso. ¿Progreso de qué?, ¿de volvernos máquinas no pensantes productoras de dinero?, ¿de perder los valores morales y humanos en pos de esa supuesta “prosperidad”?. Desde niños nos educan para ser consumidores, vivir para trabajar y no trabajar para vivir y no cuestionarnos el sistema, pero tal y como dijo Mario Moreno (Cantinflas) en una de sus películas: “El día que todos actuemos y pensemos igual dejaremos de ser hombres para ser máquinas, autómatas”.

Con el nuevo decreto ley llevado a cabo por el PP sobre el autoconsumo lo que se pretende es, básicamente, acabar en gran medida con las energías renovables. Tras aprobarse este decreto todas aquellas personas que tengan placas solares en sus casas deberán inscribirse en un registro oficial con dos meses de plazo. El objetivo de dicho registro tiene un fin muy claro: pagar impuestos especiales. Además, y por si fuera poco, se veta la opción de verter energía a la red y recuperarla después, es decir, que la que utilices deberá ser la que produzcas en el momento. La razón de que sólo se permita la energía instantánea se debe a que las instalaciones fotovoltaicas se han abaratado hasta un 80%, y lo que antes no salía rentable a causa de los altos precios ahora sí lo es. Esto, sumado al incremento de la factura de la luz, ha causado que multitud de personas recurran a la producción de energía alternativa, lo que puso en alerta a las grandes eléctricas previendo posibles pérdidas a largo plazo.

En cuanto a la energía sobrante, ésta puede ser almacenada en las baterías al no permitirse su uso y gastarla cuando no haga sol o viento. Eso sí, al consumirla deberás engancharte a la red y pagar la factura normal.

Por otra parte, UNEF establece que la susodicha reforma eléctrica hace inviable el autoconsumo. Anpier advierte sobre la quiebra que llevará a los millares de familias que invirtieron en fotovoltaica; Ecologistas en Acción lo califica de “ataque a la democracia” y Greenpeace advierte que el mercado eléctrico no funcionará mientras esté controlado por las grandes eléctricas.

Como conclusión, podemos decir que todo esto no es más que otro ejemplo de cómo los intereses económicos se oponen al verdadero progreso. Un progreso que no se mide en beneficios monetarios o en riqueza material, sino en el reparto equitativo de una energía más justa y humana. Una energía que pueda llegarnos a todos sin hacer diferencias entre clases.

martes, 10 de diciembre de 2013

El cigarrillo electrónico, ¿perjudicial?.

El éxito del cigarrillo electrónico ya ha alcanzado talla mundial. Miles de personas lo consumen como alternativa al tabaco tradicional y, para horror de las tabacaleras, funciona con una eficacia pasmosa.

Según un estudio realizado recientemente por la universidad británica East London, el 90% de los usuarios de este peculiar cigarrillo han dejado definitivamente de fumar. A esto le debemos sumar todas aquellas personas que, preocupadas por la ingente cantidad de humo que se metían en los pulmones, han logrado disminuir considerablemente su consumo. A su vez, la inmensa mayoría de ellas reporta que han recuperado el gusto por la comida y que por fin les es posible disfrutarla al máximo.

No estaré equivocando ni un pelo al decir que muchos de los que lean este post creerán el cigarrillo electrónico se inventó hace nada y que es cosa de unos pocos “días”. Sin embargo, se lleva comercializando desde 2003 y, su inventor, el farmacéutico Hon Lik, lo creó a causa de la muerte de su padre por cáncer de pulmón. El hecho de que el tabaco acabara con la vida de una persona tan cercana debió ser un punto de inflexión para él, de modo que decidió crear un “sustituto” que no fuera tan dañino para la salud. Como propiamente indica el nombre, este señor era de nacionalidad china, razón por la cual comenzó a venderse en dicho país bajo la marca Ruyan.

A pesar de todo, la falta de estudios sobre lo realmente perjudicial que puede llegar a ser este aparato ha ocasionado que durante los últimos tiempos (básicamente desde su boom de ventas) haya sido muy criticado. El origen y la razón verdadera que ha motivado la difusión de estos malos juicios creo que todos podemos deducirlo sin necesidad de que nadie nos lo diga, y más aun teniendo en cuenta que resulta más que sospechoso que durante 10 años no exista un solo estudio determinante sobre su “malignidad”. ¿Por qué tantos vetos en comprobar si realmente es malo o no?, ¿realmente pretenden hacernos creer que los e-cigarros son peores que el tabaco convencional?. Sinceramente, a mí todo esto me huele a intereses empresariales. Unos intereses que ponen por encima el dinero a las vidas humanas.

Por ahora, debido a la sospechosa falta de estudios la regulación de este producto no está muy clara y difiere considerablemente según el lugar. En España, por ejemplo, se admite su publicitación y la única comunidad autónoma en la que no se permite "vapear" este aparato en los hospitales es en Cataluña. En Austria se consideran dispositivos médicos y en Dinamarca, Bélgica, Australia y Canadá no se tolera su comercialización. Además, en algunos estados de EEUU está prohibido su consumo en lugares públicos.

Algo que sí se ha comprobado es que el vapor que expulsa el cigarro electrónico no tiene prácticamente ningún efecto sobre  los “fumadores pasivos”. Teniendo en cuenta este detalle ya podemos percibir que no es el demonio con patas que quieren vendernos, pero (lógicamente) se necesitan estudios más profundos y concluyentes puesto que también posee sustancias cancerígenas. Estas sustancias dañinas existen en muchísima menor proporción a las más de 4.000 que posee el tabaco común, pero pese a ello se precisa un estudio firme que ahonde más en la cuestión y, desgraciadamente, ningún país parece estar por la labor.